A la hora de montar una red local, el primer paso si partimos de cero es la construcción física de la misma, es decir, el tirado del cableado estructurado que soportará dicha red.
Sin entrar en detalles, y dependiendo del tamaño de dicha red, estaremos utilizando cableado de cobre y de fibra en ocasiones.
Es importante en esta primera fase aplicar las normativas existentes en cuanto a cableado y las buenas prácticas para garantizar el buen funcionamiento de la red.
Debe seleccionarse la categoría del cableado adecuado a nuestras necesidades e instalar dichos cables en bandejas aisladas del cableado eléctrico con el fin impedir interferencias y minimizar riesgos de incendio.
Igualmente, al final el cableado, deben certificarse cada uno de los puntos de red instalados para garantizar la calidad de estos.
Los mayores riesgos en esta fase son interferencias por incorrecta instalación del cableado, problemas de conectividad por tomas de red mal crimpadas o rotura de cables por roedores al no estar los mismos bien protegidos.
Una vez la red instalada a nivel físico, debemos poner los medios necesarios para proteger el resto de los componentes que componen nuestra red.
Hablamos en especial de los servidores que van a dar servicio a los usuarios. A nivel físico, estos servidores deben ubicarse en salas técnicas de acceso restringido y adecuadamente acondicionadas.
Una vez, el no seguir estas pautas mencionadas solo puede llevar a poner en riesgo nuestra red local y la de todos los sistemas que cuelgan de la ella.
No olvidemos que todos estos mecanismos de seguridad que implantemos deben ser mantenidos y revisados periódicamente para garantizar la eficacia de los mismo.